lunes, 23 de diciembre de 2013

“Ser libre es estar solo, desprenderse de todos y de todo.”

— Friedrich Nietzsche

viernes, 13 de diciembre de 2013

martes, 10 de diciembre de 2013

¿Sigues sintiendote más joven de lo que pensaste que serías ahora?
O, cariño ¿Ya has empezado a sentirte viejo?
No te preocupes porque estoy segura de que sigues rompiendo corazones con la eficacia que sólo la juventud puede dar.
¿Sigues pensando que el amor es un laserquest o te lo tomas más enserio?
He tratado de preguntartelo en algún sueño que tuve pero tu siempre estás ocupado siendo una imaginación.
¿Te miras en el espejo para recordarte que estás aqui o de ello se encarga los besos de buenas noches de alguien?
Bueno, no estoy siendo honesta; fingía que sólo fuiste otro lío más.
Ya no puedo pensar en esto sin pensar en ti, dudo que esto te sorprenda.
Y no puedo pensar en nada en lo que soñar,
no puedo encontrar ningún lugar para esconderme.
Cuando estoy tirando de ello, con las ojeras bajo mis ojos y me convenzo a mi misma de que necesito a alguien más.
Por un minuto se hace más facil pensar que sólo fuiste un lío más.





Chica de la luna azul de un viejo paraíso. ¿Que tan seguido me pregunto donde estás?
Tienes esa cara que dice 'Cariño, yo fui hecha para romper tu corazón.'

Me he preguntado si tu corazón seguirá abierto, y si es que lo está quiero saber a que hs cierra.

 (...) Decidí que otra vez estaba soñando, con toparme contigo.

miércoles, 27 de noviembre de 2013

Odio guardarme todo el dolor que no sabía que tenía acumulado en el alma y después, llorar por todo en una sola noche.

lunes, 25 de noviembre de 2013

Montaña rusa? JÁ, a veces pienso que sería más bien una construcción en picada hacia abajo!

jueves, 21 de noviembre de 2013

Ahora, cuando podrás mirar tan "fijamente el sol como la muerte" ,
no querrás apagarlo para mí ni querrás extraviarme detrás de los escombros,
por pequeña que sea mirada desde allá,
aun menos que una nuez, que una brizna de hierba que unos granos de arena.
Y porque a veces me decías: "Tú hiciste que la luz fuera visible",
y otra vez descubrimos que la muerte se parece al amor
en que ambos multiplican cada hora y lugar por una misma ausencia,
yo te reclamo ahora en nombre de tu sol y de tu muerte una sola señal,
precisa, inconfundible, fulminante, como el golpe de gracia que parte en dos el muro
y descubre un jardín donde somos posibles todavía,
apenas un instante, nada más que un instante,
tú y yo juntos, debajo de aquel árbol
copiados por la brisa de un momento cualquiera de la eternidad.



martes, 19 de noviembre de 2013

Este chico de todos los días...

A través de tus ojos puedo ver más que ese color avellana. Puedo verte luchar contra los muros para no bajar los ojos al suelo y ¿Sabes a quién me recordás? A mi. Parecemos niños inocentes, asustados a algo. ¿A que? No puedo evitar sonreir y negar con la cabeza por la gracia que me dá la situación. ¿De que forma te lo has tomado? No lo sé.
Cada día cuando camino por los pasillos y siento tus ojos clavados a los mios, se me pone la piel de gallina y te observo. Como dos polos iguales, nos miramos un rato largo, callados, frunciendo los labios fuerte y luego nos apartamos. Supe desde un principio que sería de esa forma pero ¿Hasta cuando?
¿Te aburriras algún día de mirarme de esa forma y tan solo caminarás pasando a mi lado alguna vez, riendote con tus amigos y poniendote incomodo cuando estamos cerca? Creo que no por que seas hombre tengo que decir que tendrías que tomar todas tus fuerzas y hablarme, aunque sea de lo más estúpido que se te ocurra. Nos comieron a ambos la lengua los ratones cuando estamos apunto de decir algo y es muy gracioso después, cuando lo pienso. Pero sé que no quiero que dure. Las miradas no pueden sustituir los espacios, supongo que lo sabras. Las miradas no van más allá y eso es cada día. Nos miramos, sin sonreir, sin movernos y después? Después te veo irte sin decir nada y me da cierta ternura porque sé que no pasa nada y no va a haber nada por las gruesas paredes que a ambos nos protegen. ¿Proteger de qué?

domingo, 17 de noviembre de 2013


By: https://www.facebook.com/pages/Demencia-Po%C3%A9tica/574683065875448
Había un poema en que alguien se paraba y decía algo que me resuena en la cabeza pero no de la misma forma que lo escuché, como que a veces se levantaba con la vida desordenada. No sé si lo imagino o realmente es así, pero el poema expresaba la angustia y la desolación que quién escribe siente ahora que esta despierto, en palabras que hacen silencios eternos en uno. Creo que lo recuerdo, creo también que es Benedetti pero no recuerdo cual es.
Me levanté intentando leer el poema en mi cabeza, pensando en él y en vos. Y también en mí. 
Una noche me llamaste desesperado. A penas hablaste en realidad, pero yo sabia que estabas desesperado.
Me dijiste en vagas palabras colgando al aire del telefono que te habías levantado con una duda existencial enorme. Y senti una angustía rara en tu voz. 'No voy a volver a dormir por las tardes.' dijiste firmemente y yo reí. Y vos me devolviste la risa al otro lado. ¿Quién sabe porqué nos reiamos?
Es lo que recuerdo. Primero a penas podías hablar y luego, escuche una risa y nos burlabamos de algo, hasta que terminamos hablando de cualquier otra cosa.
Me gustaría recordarlo todo tal cual fue, pero no puedo. Igual que ese poema que me taladra la cabeza.
Me levanté con la misma convicción tuya del vacío existencial y la del poema, sobre lo mismo.
Y es una pena que no recuerde el poema para saber el final, para saberlo tal cúal fue.
Es una pena más grande también, que no pueda llamarte. Decirte por más absurdo que sea 'Tenés razón, no hay que dormir por las tardes.' y reir como si no hubiese mañana o como si no hubiese hoy y esas tardes de vacío existencial que vienen de repente, arrastra nuestros cuerpos y se queda a helarnos el alma, ahí en la oscuridad de una cama, haciendonos sentir pequeños y confundidos. 




miércoles, 13 de noviembre de 2013

Te deseo. Te deseo inconfesablemente, desde la planta de mis pies hasta mis ojos, a todo lo largo de mi alma, te deseo pecaminosamente, desordenadamente, atrozmente. Y tengo que callar, tengo que saberte lejana, inasible, del tiempo nada más, de la promesa.

martes, 12 de noviembre de 2013

Esto de hoy...

Relación causa- efecto- causa- efecto -causa- efecto. ¿Tiene algún sentido vivirlo de esa forma? Hace bastante que se me hizo insoportable. Y es porque no lo vivo de la forma en que lo quiero vivir. Y es que no lo puedo vivir de esa forma habiendo todavía tantos mambos por resolver.
Quiero que todo sea una infinita pausa, para atar los cabos sueltos y comenzar de nuevo.
¿Pero como hacerlo cuando voy entrando recién en los efectos?

domingo, 10 de noviembre de 2013

Autoestigma - Attaque 77

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Ya tengo más que bastante con mi propia cruz
como para estar cargando la de los otros. ♥

jueves, 7 de noviembre de 2013

Agrias mañanas,
soles infernales,
más que agrias, desoladas.
Miles de ojos ven distinto
lo mismo que hay para mirar.
Sol, clase baja y construcciones a la deriva
desolación, miradas sordas, mentiras
ojos cansados y amanecidos
una chispa de luz que apenas se enciende
en cada lugar, todas las mañanas
luz aún en los ojos locos.

martes, 29 de octubre de 2013

The tourist -

Estaba acostada abajo de ese árbol mirando las hojas mezclarse con el sol. Sus ojos parecían mirar la nada, pero lo miraba todo. Se sentía, sin embargo la ausencia de habladurías de las personas que pasaban día a día por los alrededores, riendo exageradamente y también, gritando eufóricamente.
El sol bajaba de a poco, tiñendo el cielo de un rojo tenue. Me paré a mirarla, tenía los ojos apretados y como si me viera los abrió asustada y me vió. Por la sorpresa o como siempre no supe que decir.
Tenía ese efecto en mí. Nos mirábamos tan desesperadamente como ya alguna vez había sucedido, sin decir una palabra, casi enojados. Pensé.
¿Que pensará?
No había nadie a quién pudiera buscar para excusarme. No había ninguna broma que pudiera utilizar a mi favor. Me tembló la voz.
-Que raro encontrarte.- Solo dijo, sentándose contra el árbol. Sonaba más segura, más madura pero aún la veía como siempre, vergonzosa. Quizás porque ya no sabía quién era y quería creer que era la misma. Había leído sobre ella la última vez y sus cambios. 'Cambiamos día a día porque elegimos cambiar y porque cada situación nos cambia. Somos una metamorfosis.' escribió. Y tenía razón.
La veía bella. Tan bella que me daba miedo mirarla demasiado y que sepa que estoy pensando en cuando hermosa se veía. Una vez la había mirado por tanto tiempo que ella, después de un rato, se apartó incomoda y luego sonrió. También me había parecido bella en ese entonces, pero fue hace mucho. Ahora ella tenía el cuerpo de una mujer: delgada pero con curvas. Llevaba una falda corta y sus piernas formaban un largo trazo recto y no hacia el intento de cubrirse, como antes, como si no notara lo bella que es. Como si sintiera miedo a... La pregunta que siempre quise hacer ¿Miedo a qué?
A parte de la mirada cuando me encontré con sus ojos. No parecían tristes, parecían remotamente asombrados, quizás no, quizás podría preguntarle que pensaba. En esa sucesión de segundos pareció darme la oportunidad de apagar el tiempo y pensar en varias cosas, en contemplar  sus ojos enormes como si hubiese sido un tiempo más largo. Recordé, que cada vez que sonreía en los últimos años, se le hacían pequeñas bolsitas bajo sus ojos. Recordé que la encontré en un bar con las mismas piernas descubiertas, borracha, llorando y no hice nada. No me vió. Recordé en ese momento de verla que había visto esos ojos llorar por mucho tiempo y no había podido preguntarle si estaba bien. No había podido decirle que sus ojos eran malditamente hermosos y cuando se mojaban, sus pestañas negras sin maquillaje caían más notoriamente. No le había dicho que pensaba en ella cuando volvía a casa, e inconscientemente algunas veces la soñaba de distintas formas, a veces tan ridiculas que me asustaba que alguien pudiera saberlo. E incluso, no le había dicho que odiaba que no pudiera levantar sus ojos hacia mi por más de un nanosegundo y mirara al suelo o a otro lado, pestañeado con esos enormes ojos que me hacía ir ahí y burlarme de ella por cualquier cosa que encontrara para sentir que todo era un secreto mio, de nuevo, una y otra vez.
Había olvidado tantas cosas pero aún capturaba tantas cosas que no sabía que tenía en mí.
Después de una conversación banal donde yo le decía que había pasado por ahí de casualidad después de jugar con mi equipo y había visto una loca acostada y me había acercado pensando que le pasaba algo, me sonrió y habló con más fluidez de la que había recordado jamás en sus labios. Yo seguí bromeando y después me senté. apoyando con pesadez mi bolso sobre sus piernas. Y recostandome cerca. Hablamos un buen rato sobre su vida, los cambios, la mía, las cosas cotidianas. Ella siempre parecía profundizar en la conversación desde una noche cotidiana que le conté que la había visto en un bar a 'pienso que la noche es eso, encuentro en el sentido más lindo de la palabra. No te parece? Encontrarse con uno mismo, que se yo, es buscar algo que no está todos los días.' O algo así, a lo que yo contestaba con una pausa que estaba más loca que antes. Pero la verdad que una sensación en mi pecho me hacía querer volverme y decirle, algo más. 
Y ella me dijo entonces, cuando yo me había quedado mirando el árbol donde estábamos sentados, mientras se estiraba. 'Vos sabias que siempre me habías parecido todo un personaje? Pero tenés algo en tus ojos que me dice que jamás te conocí. Quizás por eso te encuentro en todos lados, para encontrarte.' Y yo la mire por un rato largo, con la mirada más sincera que había logrado. Ella miró al suelo y me dijo que a veces decía cosas estúpidas. Incluso, se paro un momento, estirando sus manos y juntándolas y dijo que yo no le parecía falso pero antes era un estúpido creído que caminaba por ahí como si fuese el rey del mundo y otras cosas más. Tan solo la observe. Parecía hacerle gracia y estar tranquila. Y a mi todo eso me importaba poco, lo que decía de mí.
-Es un momento incómodo que alguien a la que trataste de impresionar durante años te diga todas esas cosas.- Tan solo le dije después, poniendo la sonrisa inclinada al costado más original y deboradora que siempre había hecho. Ella sonrió. Y dijo lo mismo que antes. Que seguía siendo un estúpido creído. Y se tiró al suelo.
-No hagas eso.- Le dije. Y me miró.
-Que cosa?.-
-No te acostéis. No estires las piernas así. No te estires, no me mires, no sonrías. Los hombres tenemos necesidades.- Le dije, queriendo ser el mismo imbécil de siempre. Ella en cambio se levantó.
-En serio creí que había algo detrás del vos que todos conocen, sabes? -Comenzo a agarrar sus libros y a ponerlos en su bolso rápidamente.- vas a seguir intentando mirarme a los ojos de esa forma y que yo caiga como tu objeto. Vas a mirarme de esa forma y pretender que voy a estar abierta para vos en menos de lo que pensás? - Dijo mirándome de una forma que ya me había mirado varias veces antes, con odio.
Y se levantó.  Yo seguía ahí acostado. mirando la situación de un lado a otro, el sol ya había bajado, casi estaba oscureciendo. Vi sus piernas moverse con fuerza por los siguientes arboles, en el mismo orden de ubicación que en el que estaba. De repente me levanté, de golpe agarre mi bolso y me moví hasta donde estaba sin demasiado dramatismo le agarre el brazo diciéndole que no sabía que se iba a enojar por una broma, diciéndole que sólo estaba jugando. Diciéndole que me era una infantil por enojarse de esa forma, que crezca, que no había madurado que solo era apariencia, que sólo había crecido un poco, nada más. Y finalmente, que así era yo que no había nadie más y no iba a cambiar por nadie y por ningún capricho de una persona que apesar de los años a penas conocía. -Esto es una ridiculez.- Le dije y comencé a caminar más rápido que ella. Me sentía, parecía sentirme, mal. Sentir que yo era todo lo que ella decía y más. Una reverenda nada, una apariencia.  Un cuerpo lleno de vacío. Sí.
-Me gustas un poco.- susurró y pare.
Me di vuelta. Nos miramos por un rato largo.
-Me gustabas. Tenía que decírtelo algún día. Decirte ' hey, sabias que cuando íbamos juntos al colegio me gustabas? No sé porque si eras un imbecil' .- Dijo hablando rapidisimo sin respirar quizás. Llevando su mano a su cuello, retomando una sonrisa del todo falsa y nerviosa. Yo me reí. Y ella se rió.
-Vos también.-
-También te gustaba? Que pendejos tímidos que eramos entonces no? Bah, seguimos siendo tímidos pero de una forma distinta. a mi me pasa que con algunas personas...
-Me gustas, ahora me gustas!-
Nos miramos fijo y ella frunció el ceño.-Si me vas a decir que ahora que estoy más linda y bla bla bla, no quiero joder, enserio, ya está. -Hubo un tiempo en que me gustaste, hicieras lo que hicieras yo pensaba en vos y cuando te volví a ver supe que me seguía pasando. Por alguna razón... Causas ese efecto en mí.
-Me encanta.- Me dijo sonriendo mirando el piso. -Me encanta que no digas 'por alguna razón y no otra cosa. Me gusta que no digas que porque estoy cambiada ni por mi peinado ni porque ahora tengo pechos ni por nada más.- se rió. Nos reímos ambos y no supe que hacer.
-¿Eso es lo que estabas esperando que diga? -Dije.
-Esperaba algún día encontrar el verdadero vos, no sabía cuando ni porque creía que lo había. Ni si lo había ni nada. Pero quería creerlo.
Pensé en aquella vez que la miré por primera vez. Era más cachetona y yo más enano. Con su sonrisa tímida evitaba mirarme y yo me creía el rey del mundo porque creía con toda mi alma que a pesar de todo quería mirarme. Y les dije a todos que algún día iba a ser...
-Todo esto está pasando?.-Sonreímos.
Jamás había deseado con tanta intensidad (después de ese lento, eterno, bello momento de mirarnos) el roce de unos labios, los suyos, con los mios. Una y otra vez, comerle los labios como si fuese el fin de los tiempos y tuviera que irme a vivir a otro país al otro día. Lentamente, con fuerza, la besé. Toque sus mejillas rozadas y luego su cintura, timidamente.
Me sentía dichoso y ella me dijo algo que jamás voy a olvidar. 'te espere durante años.' y sonreí entre sus labios. Frente con frente, mirándola. sus ojos junto a los mios, sus pestañas largas y negras apachurradas. La contemple.
Frunciendo el ceño le dije que los tímidos perdíamos momento así. y luego le pregunté cual era su miedo más grande.
-Ahora?- preguntó.
-Si.-
-A que sea un sueño.-Me dijo e hice una arrogante sonrisa, que me mordió en el beso último.
-Antes tenía miedo a todo. Incluso tenía miedo de que devolverte la mirada, miedo que te dieras cuenta que me gustabas. Miedo a no ser lo suficientemente buena para estar a tu altura.-Me reí. Yo no era nadie. NADIE. Y sin embargo ella me parecía lo más alto a llegar desde que había visto su sonrisa tímida.
-Miedo después a que sea verdad las cosas que decían de vos. Tu fama de, ya sabes.- Y la mire. Era verdad. Yo era todo eso.
-Miedo a que en realidad me miraras de esa forma por esa razón... Vos sabes. Esa razón. En fin, esos solo son los miedos relacionados a vos, que me gustaste un poco. Siempre un poco. -Me dijo tomándome el rostro con ternura al ver que me quedaba paralizado sin ningún desdén de defenderme.
-Seas como seas, hagas lo que hagas, quieras lo que quieras.- Me dijo pausadamente. -Si me mentís. Si todo lo que decís es mentira. No me importa. Sólo...- me beso determinada a hacerme temblar de pies a cabeza, tomándome del rostro con fuerza, le seguí el beso, profundo, con fuerza, palpitante.
-Mi miedo más grande en este minuto, por ejemplo...-susurró entre mis labios.- es tenerte miedo y huirte, otra vez, como tantas veces.- su boca delineaba cada palabra. Y sus ojos hacían expresiones tan marcadas, sorpresa, asombro, inquietud. Parecía estar pensando, mirando a un lado, no a mi.
Le bese la mejilla.
-Seguís siendo un poco insegura y no me crees. Pero está bien. -Le bese la frente, rozando sus cienes con ambas manos, con delicadeza firme, como si fuese a romperla. -Mi miedo en este mismo momento no es que no me creas. Ese puede ser un miedo a futuro. ¿No? Ahora en cambio, tengo miedo de dejarte ir, como vos tenés miedo de dejarme ir. Y no puedo creer que este diciéndolo porque nunca, jamás, salen palabras así de mi boca. Creeme o no. En este momento tengo más miedo de perder el tiempo que puedo invertir haciendo esto. -Y la besé, despacio, muy despacio. Y luego la miré. -Y nada más que eso... Nada más que eso.
-Escondes tantos secretos en esos ojos.- Me dijo después de un rato. Nos habíamos acostado en el mismo árbol, con las mismas luces de fondo. No había nadie, sin embargo, solo estábamos tomados de la manos, yo mirándola.
-Soy eso que creías ver en mí?
-Algo así.
-Sos eso que creía ver . -Le dije sin mentir. Me sentía dichoso y libre. Muy libre. -Sos eso que no puedo dejar ir. Sos eso que no quiero dejar de ver yno pude dejar de buscar. ¿Eso no te da miedo?





Escrito en un cuaderno viejo que antes iba conmigo a todos lados. Creì que lo habìa creido. Sueños. Mentiras y unas cuantas verdades y locuras.

sábado, 26 de octubre de 2013

Dificil de explicar que no quiero estar con cualquiera cuando quizás nunca exista ni existió, el indicado. Y, si lo encontré... siempre dí un paso al costado.




Ciertas cosas nunca se entienden.

Tengo tantas ansias y tantos miedos. Y a la vez, tantas ganas de seguir!

martes, 22 de octubre de 2013

Me gustaría sin embargo, tocar con los dedos tu boca, para que no pronuncies ni una sola palabra y también para que me mires ahí sin miedo... me gustaría lamerte los labios con miedo a nunca más volverte a ver.

lunes, 7 de octubre de 2013

Abril , octubre.


En un sueño, te dije la verdad: cuando uno no tiene a quién gritarle las cosas, se las arregla. Y mi manera de arreglarmela es esconderlo todo, todo, todo hasta que algo se cae del montoncito por descuido y tira todo lo demás. Y me desplomó junto con el montón. Y a veces, últimamente no. Y hace unos dias si. 
Alguien me preguntó después porque habia sido tanto lo que sentía. Y la verdad que siempre siento mucho pero, por lo demás, siempre he guardado todo. 
Y ya no tengo con quien apalear los fantasmas. Y es una manera indiferente de decir que después de que se me cayó todo al piso, estuve destrozada como quién no puede despertarse dos días después de un accidente. 
Tan drástico fue el accidente, porque si, fue un accidente. En el momento en que juzgaste mi reacción de indiferencia una de las paredes se cayó y te deje ver la otra cara. ¿Fue peor? 
La otra cara, la verdadera, habia construido paredes de colores y montones se apilaban firmemente por sus alrededores- Se había acostumbrado y las vivía y le gustaban. 
No sé si fue peor. Una pared cayó y te dije la verdad: ya no sé que más hacer conmigo. Te dije. Ya no sé como manejar las cosas. Te lancé la verdad, pero muy en el fondo era una verdad que vos no entendías porque de la forma en que te la decía no era de la forma en la que la sentía. 
Y toqué lo profundo con las manos, las paredes con los dedos. Los montones apilados se ladearon y los empujé. Y me desplomé con la verdad en los labios en el momento en que te dije que estaba haciendo las cosas mal. 
¿Eso también estuvo mal? 
No sé porque, verdaderamente la dejé caer frente a vos. Vos no sos en quién confiar ni yo podía ni quería confiar en nadie. Después de todo, cuando perdí a la persona que me sacaba de los albios la verdad con una sonrisa, me había cerrado a esa otra verdad. A la gente le importa un carajo lo que uno siente. 
Y el error fue el mar de lagrimas en el que nadaba y del que no podía escapar momentos después. 
Eso estuvo realmente mal, quizás. Muy mal.
La persona que habia conocido de mí odiaba a esa persona que cada tanto lloraba un poco, pero muy en el fondo ella seguía siendo un poco yo y yo seguía siendo un poco ella. 
Y me juzgaba por ello cada mañana en la que no me podía levantar de la cama después, como justo después de ese mar que hace bastante no aparecía en mi vida. Y me juzgaban también por lo mismo. 
Y me dolía, aunque ya no parezca, duele también que te vean llorar como condenada a punto de un ataque de pánico, que te lo recuerden, que te teman y que crean tantas cosas que están tan cerca de la locura como la locura misma que creen que sos.
 Te pedi, en un sueño, mientras corria por vos, que te asomarás a mi vida cada vez que esta niña me tiraba todo lo que había construido por meses para hacer berinche, no sin dolor, y me mantuvieras riendo. No estoy segura de cuanto me equivoco. sé que esas paredes me estorbaban. Y esas lagrimas me jodieron. Y mis ojos se quejan cada vez que pasa. Sé que no quiero ese terremoto cada vez que viene y se va. Y que no quiero tampoco tener que explotar y mandar todo a la mierda, incluso a los que nada tienen que ver conmigo. 
Siempre sé cuando algo esta mal y ahora simplemente no lo sé. 
Sé que hay paredes desplomadas que quizás vuelva a construir, montones desordenados a mi alrededor, después de que todo está indiscutiblemente calmo. Sé que no quise que venga pero sin embargo habia un montón que estaba apunto de caerse solo. 
Sé que no es la forma, cada tanto habrá explosiónes y no creo poder soportarlas. 
Lo que ellos no saben son tantas cosas, son mis secretos y mis dudas. Mis angustias, mis miedos, mis inseguridades. 
Grito más en silencio que cuando están ellos. Grito. 
Vos sabías calmarme y mis gritos se calmaban antes de convertirme en un atacante a mi misma. 
Tengo con quién hablar pero sin embargo me callo hasta los miedos más superficiales. Hasta las dudas más estúpidas.
No sé lo que es peor, lo que es mejor, lo que me hace mal y lo que me hace bien. aunque quizás muy en el fondo, como todo, lo sé. 
Sé perfectamente que no quiero ser ese montón de llanto acurrucada en una esquina suplicando que pasen los temblores sin poder ver desde sus propios ojos por el hinchazon en ellos. 

 

martes, 1 de octubre de 2013

Y la muchacha vuelve a escalar el viento

Hay maneras de llorar más suaves. El  mismo día, un año atrás me escondí en la noche sola, fria, y arruge la nariz contra mis brazos esprando verte salir por la puerta aunque sea a charlar para que se me escondiera el eclipse que llevaba en la garganta.
Hoy, la misma noche que ese dia, me siento con la taza de té y unas hojas a escribir. Las palabras no salen de la manera en que me gustaría y por eso sé que nada de está angustia tiene un lado bueno.
Estúpida. Hubieses pensado y pensaste, quizás.
No puedo evitar tanto dolor en el pecho y  también me grito lo mismo.
Caeré en el abismo una noche, después de tantos esquives, caeré?
Sólo quiero cerrar los ojos hasta que la luz me encuentro sola, fria y todavía viva.
Desearía sin embargo, que estuvieras acá aunque sea hablandome de cualquier cosa.
Las palabras quizás, no se cerrarían en ese persdistente nudillo.
Quién sabe quizás sólo se trate de sobrevivir al ahogo. Que llega sin previo aviso, que temo, que duele. Que no quiero sentir pero sin embargo siento cerca como hace tanto no lo sentía. Que me asuataba en grandes dimensiones antes y ¿ahora? Creo que no puedo llorar. Creo que no quiero sentir. Pero estoy cansada muy cansada.
Quizás mañana sobreviví.
Quizás nunca comenzará de nuevo si paro acá y descanso. No sé sabe.
Nada sé. Sólo quiero escuchar tu risa y reirme.
Solo sé que no quiero sentir un dolor... así, en mi vida, nunca más.
Quizás es menos que eso y mi cabeza delira, quire volverme loca.
Sólo estoy cansada, quiero verte sonreir y también, salvarme de cualquier abismo que amenaze con tirarme al piso.


domingo, 29 de septiembre de 2013

¿Lo has visto?
Cuando recién terminaban los dias de verano, ella lo vió. Una especie de negrura se depositaba en sus ojos frios, y bajo de ellos. Toda su mirada era hielo y su boca una dura linea fina. Tenía pecas finas, no tenía cachetes en lo absoluto. Pudo notar un leve temblor en su boca cuando notó que ella lo miraba, despectivamente, le sonrió de una forma extraña.
'Fue mirarlo a los ojos y verme a mí.' escribió un día después mientras pensaba. 'Exactamente lo sentí así. Ver mi mirada en otra, por una vez en la vida.' Recordó haber bajado la mirada, después poner cara sería y una pizca de aburrimiento a la clase que escuchaba por primera vez, todo era fingido. Se retorció de verguenza por alguna razón, esos mínimos detalles siempre la torturaban. Su mirada iba hasta ahí nomás también: nunca habia pensado ser presa de unos ojos tan miedosos. Pensó escribir después de leer el cápitulo de una novela que decía que el amor comenzaba por una mujer con miedo a enamorarse de lo incorrecto. Lo descartó al instante, tan ridiculamente, asoció todo de una manera que la irrito.
Se cerró en la idea de que sólo habia sido todo tan pequeño de lo que creía. Las dos semanas siguientes lo miraba con aburrimiento. Intentaba apartarse cuando sus miradas sin querer se encontraban.
Escribió una semana después, irritada una verdad que le hacía añicos el alma. 'La culpa es de uno.' se recordó a un poema que había leído días antes.

Ella lo había encontrado tan intimidante que le temía no a él, sino al reflejo mismo de su temor en él.
Sus ojos no se atrevieron a mirarlo ni aunque cada día pensará en ello. ¿Miedo a enamorarse? pensó un día. Y lo descartó como algo estúpido.
Sabía sin embargo que tenía tantas ganas de encontrarlo una vez más, y otra. Como contaban en los libros, que ella, acurrucada en el invierno leía.
Sabía sin embargo que todo acabaría mal por varias razones. (Una de ellas, que solidecía  cada vez más): ella no era para amar ni menos para encontrarse y ser feliz.
Lo vió y supo que él, sin duda, tampoco. 

lunes, 26 de agosto de 2013

Ayer nos vimos en ese mismo sol, abajo de ese mismo arbol y todo era bello. Yo no sentía tanto miedo de que el tiempo se moviera de esta manera y nadie sabia, incluso yo, que era feliz en esos tiempos donde podría no serlo. Ayer cloreabamos las paredes con pintura para tela, sin importar cuan ilógico era lo que haciamos o también, cuan logico con toda esa luz en el cuerpo.
Me dí cuenta que quería amarte cuando ya te estaba amando y fue fugaz, y fue divino.
Ayer me dí cuenta que no todo es tan vacío ni todo tan lleno, ni oscuro ni claro ni siquiera definido pues en la balacera, no llegué a pensar con tanta lúcidez.
Y lo lógico era quizás lógico en su momento y lo efimero jamás lo pude palpar con las manos como los rayos de sol sobre mi vientre.
Descubrí en esa inconsciencia, en esa felicidad, que la vida es hermosa en cada aspecto cuando vivimos sin tiempo y con alguien con quién compartir la soledad.
Y soy consciente de que hoy, por lo menos hoy, voy por la vereda sombría y no sé como cruzar.

lunes, 12 de agosto de 2013

La vida se pinta de pasado a presente, nada puede desaparecer así como asi

A veces reniego al sacarme la sonrisa que llevo todo el día de aquí para allá. Me desvisto de mentiras y recuerdo, escuchando tus risas muy bajo al cerrar los ojos, quizás porque la escencia era de lo más verdadera cuando estábamos juntos.

Cada día esas sonrisas se vuelven más raras al momento que intentó que sean genuinas. Y por eso reniego y por eso te extraño y no es extraño intentarlo, sacar de lo más profundo esas ganas de encontrar ojos sinceros con los que se pueda reír de esa manera, como dos niños con tanta tentación y queriendo nunca parar, deseando no saber que es como si no hubiese mañana... Recién después caí que para vos no lo había. No había mañana y sabías a medias esa probabilidad.
Me saco, cuando vuelvo a gasa todas las maldades de encima y hay un rose de tristeza y alegría en mis ojos, liados. En ese tiempo corto cierro los ojos, escucho todavía como un eco las risas e invento a medias una sonrisa. A medias porque es justamente en ese momento que no sé sentir y sin embargo lo dejó ser.

lunes, 3 de junio de 2013

Una tarde de mates y bizcochos.
Ella se dió cuenta en esa huída, en esa tarde, en esa vuelta.
Por supuesto que todo estaba al revés y ya nada era lo mismo. 
Y lo que no estaba, lo tenía por ahí guardado y en su lugar, renacian otras cosas.
Otras muchas cosas se perdían con el tiempo. 
Aún así, estaba bien porque la tarde era hermosa, rojiza, cálida y no había un futuro en que pensar y si lo había, persistia en que todo iba a  estar bien en sus manos.
 

miércoles, 8 de mayo de 2013

-Ves
Como la risa se transforma en vida, y como la vida se vuelve una seguidilla que nunca deberías parar, con tanta energía, nunca deberías parar. 
Aunque esté al revés.