Había un poema en que alguien se paraba y decía algo que me resuena en la cabeza pero no de la misma forma que lo escuché, como que a veces se levantaba con la vida desordenada. No sé si lo imagino o realmente es así, pero el poema expresaba la angustia y la desolación que quién escribe siente ahora que esta despierto, en palabras que hacen silencios eternos en uno. Creo que lo recuerdo, creo también que es Benedetti pero no recuerdo cual es.
Me levanté intentando leer el poema en mi cabeza, pensando en él y en vos. Y también en mí.
Una noche me llamaste desesperado. A penas hablaste en realidad, pero yo sabia que estabas desesperado.
Me dijiste en vagas palabras colgando al aire del telefono que te habías levantado con una duda existencial enorme. Y senti una angustía rara en tu voz. 'No voy a volver a dormir por las tardes.' dijiste firmemente y yo reí. Y vos me devolviste la risa al otro lado. ¿Quién sabe porqué nos reiamos?
Es lo que recuerdo. Primero a penas podías hablar y luego, escuche una risa y nos burlabamos de algo, hasta que terminamos hablando de cualquier otra cosa.
Me gustaría recordarlo todo tal cual fue, pero no puedo. Igual que ese poema que me taladra la cabeza.
Me levanté con la misma convicción tuya del vacío existencial y la del poema, sobre lo mismo.
Y es una pena que no recuerde el poema para saber el final, para saberlo tal cúal fue.
Es una pena más grande también, que no pueda llamarte. Decirte por más absurdo que sea 'Tenés razón, no hay que dormir por las tardes.' y reir como si no hubiese mañana o como si no hubiese hoy y esas tardes de vacío existencial que vienen de repente, arrastra nuestros cuerpos y se queda a helarnos el alma, ahí en la oscuridad de una cama, haciendonos sentir pequeños y confundidos.
Me levanté intentando leer el poema en mi cabeza, pensando en él y en vos. Y también en mí.
Una noche me llamaste desesperado. A penas hablaste en realidad, pero yo sabia que estabas desesperado.
Me dijiste en vagas palabras colgando al aire del telefono que te habías levantado con una duda existencial enorme. Y senti una angustía rara en tu voz. 'No voy a volver a dormir por las tardes.' dijiste firmemente y yo reí. Y vos me devolviste la risa al otro lado. ¿Quién sabe porqué nos reiamos?
Es lo que recuerdo. Primero a penas podías hablar y luego, escuche una risa y nos burlabamos de algo, hasta que terminamos hablando de cualquier otra cosa.
Me gustaría recordarlo todo tal cual fue, pero no puedo. Igual que ese poema que me taladra la cabeza.
Me levanté con la misma convicción tuya del vacío existencial y la del poema, sobre lo mismo.
Y es una pena que no recuerde el poema para saber el final, para saberlo tal cúal fue.
Es una pena más grande también, que no pueda llamarte. Decirte por más absurdo que sea 'Tenés razón, no hay que dormir por las tardes.' y reir como si no hubiese mañana o como si no hubiese hoy y esas tardes de vacío existencial que vienen de repente, arrastra nuestros cuerpos y se queda a helarnos el alma, ahí en la oscuridad de una cama, haciendonos sentir pequeños y confundidos.