A través de tus ojos puedo ver más que ese color avellana. Puedo verte luchar contra los muros para no bajar los ojos al suelo y ¿Sabes a quién me recordás? A mi. Parecemos niños inocentes, asustados a algo. ¿A que? No puedo evitar sonreir y negar con la cabeza por la gracia que me dá la situación. ¿De que forma te lo has tomado? No lo sé.
Cada día cuando camino por los pasillos y siento tus ojos clavados a los mios, se me pone la piel de gallina y te observo. Como dos polos iguales, nos miramos un rato largo, callados, frunciendo los labios fuerte y luego nos apartamos. Supe desde un principio que sería de esa forma pero ¿Hasta cuando?
¿Te aburriras algún día de mirarme de esa forma y tan solo caminarás pasando a mi lado alguna vez, riendote con tus amigos y poniendote incomodo cuando estamos cerca? Creo que no por que seas hombre tengo que decir que tendrías que tomar todas tus fuerzas y hablarme, aunque sea de lo más estúpido que se te ocurra. Nos comieron a ambos la lengua los ratones cuando estamos apunto de decir algo y es muy gracioso después, cuando lo pienso. Pero sé que no quiero que dure. Las miradas no pueden sustituir los espacios, supongo que lo sabras. Las miradas no van más allá y eso es cada día. Nos miramos, sin sonreir, sin movernos y después? Después te veo irte sin decir nada y me da cierta ternura porque sé que no pasa nada y no va a haber nada por las gruesas paredes que a ambos nos protegen. ¿Proteger de qué?
Cada día cuando camino por los pasillos y siento tus ojos clavados a los mios, se me pone la piel de gallina y te observo. Como dos polos iguales, nos miramos un rato largo, callados, frunciendo los labios fuerte y luego nos apartamos. Supe desde un principio que sería de esa forma pero ¿Hasta cuando?
¿Te aburriras algún día de mirarme de esa forma y tan solo caminarás pasando a mi lado alguna vez, riendote con tus amigos y poniendote incomodo cuando estamos cerca? Creo que no por que seas hombre tengo que decir que tendrías que tomar todas tus fuerzas y hablarme, aunque sea de lo más estúpido que se te ocurra. Nos comieron a ambos la lengua los ratones cuando estamos apunto de decir algo y es muy gracioso después, cuando lo pienso. Pero sé que no quiero que dure. Las miradas no pueden sustituir los espacios, supongo que lo sabras. Las miradas no van más allá y eso es cada día. Nos miramos, sin sonreir, sin movernos y después? Después te veo irte sin decir nada y me da cierta ternura porque sé que no pasa nada y no va a haber nada por las gruesas paredes que a ambos nos protegen. ¿Proteger de qué?