Me dí cuenta que quería amarte cuando ya te estaba amando y fue fugaz, y fue divino.
Ayer me dí cuenta que no todo es tan vacío ni todo tan lleno, ni oscuro ni claro ni siquiera definido pues en la balacera, no llegué a pensar con tanta lúcidez.
Y lo lógico era quizás lógico en su momento y lo efimero jamás lo pude palpar con las manos como los rayos de sol sobre mi vientre.
Descubrí en esa inconsciencia, en esa felicidad, que la vida es hermosa en cada aspecto cuando vivimos sin tiempo y con alguien con quién compartir la soledad.
Y soy consciente de que hoy, por lo menos hoy, voy por la vereda sombría y no sé como cruzar.