Siempre.
Vuelve.
El mismo punto, el mismo dolor. La misma explosión.
Cada vez más grande, vuelve. Vuelve cada vez... más daño. Cada vez más temblor, más intensidad.
Volvió el llanto. Y los miedos.
Escribo, rigida, vuelvo a perderme.
Estuve dando vueltas en la misma ciudad sin saber donde estaba.
Lloré en los brazos de una señora en quién creo mucho, no sé porque ahí.
Aún, después de llorar tanto, tengo lágrimás en mis ojos, apunto de salir.
Un nudo interminable en la garganta.
Un nudo que cada vez... aparece con ganas de quedarse.
Rigida.
Pretendo la soledad absoluta.
No puedo vivir sino en la soledad absoluta.
Pero aún esa soledad me hiere.
Que absurdo.
Siento mi cuerpo contraerse como si fuese peligroso estar al lado de alguien que me ha cuidado tanto.
¿Miedo a que?
¡Miedo a que?!
No me dice nada. Se representa el miedo en forma de nervios, de ansiedad acumulada, de llanto.
Me quiero ir.
Otra vez estoy escribiendo en forma de grito.
Otra vez... otra vez y otra vez.
Y me lastima no poder ser la misma.
Estallando en mil formas. Estando y no estando.
No spe a donde quiero llegar.
En todos los sentidos. No estoy pensando.
Estoy temiendo todo el tiempo. Temiendo cosas absurdas. Pensando en cosas sin sentido. ¿Podría solo sentarme al lado de alguien a quien quiero sin sentir estás inmensas ganas de escapar? ¿Podría quedarme sentada sin pararme a pensar todo esto? ¡Podría tan solo volver a ser yo?
Hace un día corrí tan rápido que aparecí sobre sus brazos... como una mendiga. Ahí, me descubrí llorando por un hecho que paso hace más de dos años. Ya no sé cuanto pasó. Lloraba por haberlo perdido, lloraba porque me había dejado. Lloraba porque no habia con quien reir, aunque habían varias personas con quién reir. ¿Porque lloraba por él?
Lloraba por mí. Por mi patetica existencia y mis miedos irracionales. Lloraba porque no sabia a donde escapar. Porque si escapaba estaba siendo cobarde de nuevo, porque me dolía ser tan cobarde. Porque me dolía mucho ser así. Ser así de nuevo. Sentirme así de nuevo. Porque me convencí de que esa era yo. De que esa mierda era yo.
Pero no soy yo. Yo no soy eso. Esos son mis miedos. Todo eso son mis miedos convertidos en una poderosa masa que me conducía la locura, al extasis, al escape. Una y otra vez.
Y nunca jamás me sentí de esa forma cuando estabas vos, quizás por eso me permití llorarte también a vos.
Pero no, la culpa es mia. Por más que no quiera la ansiedad me está comiendo... se está comiendo una parte de mí y eso me asusta. Es una cadena interminable, un circulo vicioso: me va comiendo y yo voy rescatando mis pedazos y esta vuelve e intenta comerme.
Siempre fui yo.
¿Como puedo hablar de fortaleza así, después de haber llorado dias enteros? Me pregunté. Como puedo ser tan hipocrita, me grité en ese trecho de tiempo en el que si mi corazón palpitaba un poquito más rápido podía llegar a darme un ataque.
Puedo, lo sé, puedo hablar de fortaleza porque estos demonios aún no me ganan.
Me aferro a unas pobres palabras hace años. Unas pobres palabras que me dijeron que soy más luz de lo que pienso. Ahí, en su cama. Cuando lo quise mucho.
Ayer me dijeron que soy más tormenta que esa ansiedad, y lo sé, quién me conoce lo cree. ¡Porque no podría creerlo si sigo viva?
La ansiedad se esta comiendo mucho en mí pero soy fuerte todavía un poquito más.
Mirame, diciendo esto con la espalda dura, con el cuello duro. Con los ojos clavados en el teclado, con la garganta sin respirar. Tragando fuerte.
Estoy todo el tiempo, todo el tiempo luchando porque ya no se va.
Eso em da miedo.
Todo esto me da miedo porque nunca me sentí tan presa.
Siempre un poco, nunca tanto.
No me puedo permitir más huirle.
Ya me destrozo. Ya me hizo caer y llorar durante días enteros, todavía quiero, todavía podría seguir llorando.
Quién me toca, quién me siente sabe que todavía tengo ojos para seguir escupiendo todo esto.
Soy mitad yo, mitad ella.
Quiero con todas mis fuerzas ser yo de nuevo y no tener que esconderme cuando se me viene encima. Y quedarme. Quedarme. No irme , No escapar.
Estoy temblando de nuevo, Con una sonrisa a medias.
Me da gracia la ironía. Me da gracia tanto miedo irracional. Una vez se va me dan inmensas ganas de reirme por lo patetico que puede llegar a ser.
Aún no se donde quiero ir. En ninguno de los sentidos.
Siquiera sé a donde quiero llegar escribiendo esto.
Pero respiro. En todos los sentidos.
Estoy respirando con los ojos rojos y el pecho revuelto, un poco, pero respiro.
Y si respiro es porque... todavía falta mucho.
Las personas siempre han confundido esto con depresión.
Yo nunca me he querido morir. Siempre quise vivir, aún más cuando estoy así, con los miedos rondando, haciendome vigilancia. Yo siempre he querido vivir. Pero vivir bien. No así. Así.
Vivir sin tartamudear como ahora. Quiero salir a la calle sin sentir que me falta el aire, sin sentir que me estoy aguantando las ganas de respirar. Sins entir que tengo a alguien respirando atrás mio, apunto de atacar. Sin sentir que se rien, que me ven siendo Bambi y les asusta. A mi me asusta más, gritaría. Gritaría pero estoy ocupada siendo Bambi.
Estoy ocupada teniendo tanto miedo, tanta ansiedad, tanta angustía que no puedo ser yo en ningún momento.
Incluso vigilando que no me miren.
Paranoia.
Ya no sé.
Quiero volver a ser sin mis demonios apareciendo por lo menos una estación cada año para parar el tiempo entero, para parar mi vida, hacerla mierda y luego, con suerte irse.