domingo, 29 de marzo de 2015

¿Que decirte? A veces cuando me acompañas soy una mujer fuerte. Otras. dentro del cajón, me envuelvo y me devuelvo a la infancia... cuando el llanto es tan puro que se olvida luego porque se llora. No sé si así, pero soy un ser lleno de miedos al que abrazarías y le cantarías para que se calme.
Más extenso es, más detallado es, pues en esos momentos pienso más. Pienso mal. Y termino escribiendo o un pedazo de papel, o termino acá con temblores en los hombros.
A veces en vez de letras on dibujos, son caras, son colores. Mi alma, mujer, grita a través de esto.
Me averguenza llorar, es por eso. Me averguenza la imagen de alguien sosteniendome en brazos para estar bien.
¿No deberia uno avergonzarse más de sentirse un equilibrista esquiva?
Lo dibujé: una mujer con los pies enbarrados. Su cara vieja. Su seriedad.
Me averguenza el orgullo y la soledad de la que me hice dueña alguna vez, hace tanto tiempo que no recuerdo. No entraré en detalles: amor basura, exceso y puro dormir para no levantarse.
Mujer, fuerte porque aún camina rigida, pero todavía frágil, todavía sencible... Fuerte... repito. Fuerte porque quiere abrazar la vida aún.