Ayer nos vimos en ese mismo sol, abajo de ese mismo arbol y todo era bello. Yo no sentía tanto miedo de que el tiempo se moviera de esta manera y nadie sabia, incluso yo, que era feliz en esos tiempos donde podría no serlo. Ayer cloreabamos las paredes con pintura para tela, sin importar cuan ilógico era lo que haciamos o también, cuan logico con toda esa luz en el cuerpo.
Me dí cuenta que quería amarte cuando ya te estaba amando y fue fugaz, y fue divino.
Ayer me dí cuenta que no todo es tan vacío ni todo tan lleno, ni oscuro ni claro ni siquiera definido pues en la balacera, no llegué a pensar con tanta lúcidez.
Y lo lógico era quizás lógico en su momento y lo efimero jamás lo pude palpar con las manos como los rayos de sol sobre mi vientre.
Descubrí en esa inconsciencia, en esa felicidad, que la vida es hermosa en cada aspecto cuando vivimos sin tiempo y con alguien con quién compartir la soledad.
Y soy consciente de que hoy, por lo menos hoy, voy por la vereda sombría y no sé como cruzar.
Me dí cuenta que quería amarte cuando ya te estaba amando y fue fugaz, y fue divino.
Ayer me dí cuenta que no todo es tan vacío ni todo tan lleno, ni oscuro ni claro ni siquiera definido pues en la balacera, no llegué a pensar con tanta lúcidez.
Y lo lógico era quizás lógico en su momento y lo efimero jamás lo pude palpar con las manos como los rayos de sol sobre mi vientre.
Descubrí en esa inconsciencia, en esa felicidad, que la vida es hermosa en cada aspecto cuando vivimos sin tiempo y con alguien con quién compartir la soledad.
Y soy consciente de que hoy, por lo menos hoy, voy por la vereda sombría y no sé como cruzar.