lunes, 9 de julio de 2012

Sol de invierno.

Hay bastantes cosas que no entiendo de la vida, lo digo todo el tiempo cuando estoy con mi viejo.
Me dice que la gente está loca y es, inentendible como la vida misma.
Mientras hace un asado para 10 personas, me quedo leyendo al lado, no importa el humo, el sol y los perros, molestos.Últimamente me hace sentir protegida.
Soy sencible al sol, a la lluvía, al caos. A la vida y a la gente, tan descaradamente hipocrita, tan espantosamente metida e ilusa de creer que el mundo está a sus pies. 
Solía gritar una y otra vez las mismas palabras cuando era chica, por el simple hecho de sentirme escuchada, un toque. A mi viejo, a él, le tenía miedo entonces me callaba y lo miraba.
Pensé entonces hoy que no volví a gritar sino a callarme no importa quién este. La duda es si es porque me gusta hacerlo o porque le temo, como a mi viejo. 
El sol simplemente me relajo la cabeza. 
Hay tantas cosas que no entiendo y, no importa. No importa lo que pase ni lo que pueda pasar.
Por lo menos hoy.