Hay bastantes cosas que no entiendo de la vida, lo digo todo el tiempo cuando estoy con mi viejo.
Me dice que la gente está loca y es, inentendible como la vida misma.
Mientras hace un asado para 10 personas, me quedo leyendo al lado, no importa el humo, el sol y los perros, molestos.Últimamente me hace sentir protegida.
Soy sencible al sol, a la lluvía, al caos. A la vida y a la gente, tan descaradamente hipocrita, tan espantosamente metida e ilusa de creer que el mundo está a sus pies.
Solía gritar una y otra vez las mismas palabras cuando era chica, por el simple hecho de sentirme escuchada, un toque. A mi viejo, a él, le tenía miedo entonces me callaba y lo miraba.
Pensé entonces hoy que no volví a gritar sino a callarme no importa quién este. La duda es si es porque me gusta hacerlo o porque le temo, como a mi viejo.
El sol simplemente me relajo la cabeza.
Hay tantas cosas que no entiendo y, no importa. No importa lo que pase ni lo que pueda pasar.
Por lo menos hoy.