-Se siente como si hubiese sido, todo el tiempo, tu puto juguete. Y tus ojos, en realidad, mentian todo el tiempo. Siempre dije que no te tenía confianza, pero si la tuve y ahora pensé antes de mirarte con desepción, no voy a ser una estupida que de repente por tu culpa deje de sonreir y se convierta en una estupida usada de ojos tristes. No voy a dejar de confiar, porque asi de estupida soy, y seré quizá con las miradas. No fuimos nada, pero a diferencia de otras personas, le creí a tus ojos. Creí en tu mirada y me equivoque. Soy de esas personas que se equivocan una y otra ves. Asi que quisá, cuando tenga la oportunidad de mirar a esos ojos, me quede estupefacta por puro noséque. Pero no volverán a jugar, porque no creo en que tus ojos sean complices de un juego asqueroso y falso como para hacerme caer en vos. Todo vos.
Quizá, desde lo más hondo, y digo desde lo más hondo porque aunque creí inprovable, me hiciste volver calurosamente hasta mi ser más hondo para plantearme el juego. Siguiendo la linea, desde lo más hondo antes que vaya hacia otro extremo, quizá creí que nuestras miradas realmente estaban enamoradas.
Realmente se cuidaban y se pedían 'por favor, decí algo' entre la lejanía, el silencio y las preguntas de café bar que surgen para evitar el silencio incómodo.
Después de pensar, de dejarme sola para pensar, lo único que puedo llegar a saber con certeza es que me siento así, no solo por sentirme juguete y parte de un juego lamentable, sino también un poquito lastimada en el orgullo así como, por mi culpa, te perdí ya varias noches.