No hay nada para explicar entonces, no puedo describir lo que siento ni porqué. Solo sé que es un naufragio. Y si no lo fuera entonces no sé lo que es. No sé lo que es.
Su cara me provoca angustia, una amarga angustia que mi cabeza controla, a la ves, y lastima de las dos maneras. ¿Cuantas veces me habrá mirado así?
Pero sin embargo, no siento tanto eso, ni tanto aquello. Mis ojos se cierran solos, espero poder ver bien alguna vez.