'Que lindo dia' decís y te sonrío. Me quedo ahí, con la voz apagada mirando más allá del río, en las piedras secas por el sol. Lo miro. Pienso siempre en tantas cosas cuando me dejas sola..
Dudo, me entristezco, me agarra la melancolía que a tantos les ha agarrado en esta época del año.
El finalizar de una etapa, de un montón de cosas que pasan por mi cabeza como un flash, una visión inoportuna que rescata mi cabeza. Se vuelve una sonrisa..
Que curioso, jamás creí extrañar los momentos.
Pienso, pienso. El sol, el viento, el ruido de la corriente cortando el paso.
Tengo miedos, sabes? Mi mirada está llena de miedos, pero hoy, hoy estoy relajada pensando en el final de las cosas. En el final del río, del agua, de las sonrisas. En el comienzo de hoy, del vaivén de la vida.
Tengo ganas de pararme, preguntar por vos y decir que en algún momento sentí que eras mi paz, y huí.
El hecho de saberte lejano desde ahora me hace querer enfrentarme a la bestia.
Agarrar y reirme de la gente que cree de rareza a la gente que no piensa igual.
Si los ha habido.
Quise, sentada ahí, gritar y reirme a carcajadas de lo jodida y absurda de la vida: miedo a tantas cosas pequeñas y tantas cosas grandes!
Miedos, dudas, rencores, amores y finales.
Guardados, no sé si quemarlos o dejarlos en el cajón.
-Aunque sé que no se olvidan. -
Me siento absorta y pacifica, con el pañuelo en la cabeza, tan normal. Te recuerdo a vos, mi amigo, a vos.
Recuerdo a todos y a los boludos que no tengo que recordar. La vida me los dá pintados en mi memoria para no olvidar lo que me hizo ser yo. Para bien.
Y quiero besar esos miedos y apaciguarlos.
El adiós, inevitable. - pienso como vos pensás, que lindo, que hermoso, que apasionado día. Pienso, de la misma forma y siento, como acaba en el horizonte, como acaba una etapa.
Y no lloro, mis ojos tristes se congelan, no lloro, no porque no lo extrañé, no me duela.
Sino porque oigo un comienzo en las piedras, y sé que no lo quiero arruinar con mis lagrimas.
Bastante agua tiene el río, bastante más que eso.
Y yo? yo me quiero ir y quiero quedarme. Me quiero romper en pedazos por última ves y rearmarme en la rasformación.
Cuanto somos! por Dios, cuanto!
Nunca supiste diferenciar la normalidad de la rareza en una pesona.
Yo temí que no entiendas que jamás iba a ser como las demás.
Hoy temo tantas cosas, pero en las piedras me quedo pensando en vos, en mí, en él, en ella. En la diferencia. En que fuimos, en que seremos. En como maduramos y sin duda, sin ninguna duda, temo mucho.
Mis miedos son fuertes pero quizá un poco pequeños golpeando.
Mis miedos son muchos y alguna vez mi viejo dijo que los miedos son sinónimo de querer llegar a algún lugar.
Quiero llegar a algún lugar después de esta etapa llena de vida, llena y vacía. Momentos.
Adiós. adiós al sol que baja por el río, que bien me siento! Que bien me siento cuando nada más importa que mirar y sentir el viento, y no el tiempo.
Dudo, me entristezco, me agarra la melancolía que a tantos les ha agarrado en esta época del año.
El finalizar de una etapa, de un montón de cosas que pasan por mi cabeza como un flash, una visión inoportuna que rescata mi cabeza. Se vuelve una sonrisa..
Que curioso, jamás creí extrañar los momentos.
Pienso, pienso. El sol, el viento, el ruido de la corriente cortando el paso.
Tengo miedos, sabes? Mi mirada está llena de miedos, pero hoy, hoy estoy relajada pensando en el final de las cosas. En el final del río, del agua, de las sonrisas. En el comienzo de hoy, del vaivén de la vida.
Tengo ganas de pararme, preguntar por vos y decir que en algún momento sentí que eras mi paz, y huí.
El hecho de saberte lejano desde ahora me hace querer enfrentarme a la bestia.
Agarrar y reirme de la gente que cree de rareza a la gente que no piensa igual.
Si los ha habido.
Quise, sentada ahí, gritar y reirme a carcajadas de lo jodida y absurda de la vida: miedo a tantas cosas pequeñas y tantas cosas grandes!
Miedos, dudas, rencores, amores y finales.
Guardados, no sé si quemarlos o dejarlos en el cajón.
-Aunque sé que no se olvidan. -
Me siento absorta y pacifica, con el pañuelo en la cabeza, tan normal. Te recuerdo a vos, mi amigo, a vos.
Recuerdo a todos y a los boludos que no tengo que recordar. La vida me los dá pintados en mi memoria para no olvidar lo que me hizo ser yo. Para bien.
Y quiero besar esos miedos y apaciguarlos.
El adiós, inevitable. - pienso como vos pensás, que lindo, que hermoso, que apasionado día. Pienso, de la misma forma y siento, como acaba en el horizonte, como acaba una etapa.
Y no lloro, mis ojos tristes se congelan, no lloro, no porque no lo extrañé, no me duela.
Sino porque oigo un comienzo en las piedras, y sé que no lo quiero arruinar con mis lagrimas.
Bastante agua tiene el río, bastante más que eso.
Y yo? yo me quiero ir y quiero quedarme. Me quiero romper en pedazos por última ves y rearmarme en la rasformación.
Cuanto somos! por Dios, cuanto!
Nunca supiste diferenciar la normalidad de la rareza en una pesona.
Yo temí que no entiendas que jamás iba a ser como las demás.
Hoy temo tantas cosas, pero en las piedras me quedo pensando en vos, en mí, en él, en ella. En la diferencia. En que fuimos, en que seremos. En como maduramos y sin duda, sin ninguna duda, temo mucho.
Mis miedos son fuertes pero quizá un poco pequeños golpeando.
Mis miedos son muchos y alguna vez mi viejo dijo que los miedos son sinónimo de querer llegar a algún lugar.
Quiero llegar a algún lugar después de esta etapa llena de vida, llena y vacía. Momentos.
Adiós. adiós al sol que baja por el río, que bien me siento! Que bien me siento cuando nada más importa que mirar y sentir el viento, y no el tiempo.