Se miraron, lo escuchó hablar, le miró los labios. Hablaba de sus cosas, de cosas no tan importantes a lo que ella lamentó no escuchar de todas formas. Él, sonreía, hablaba más cerca cada vez, ella se asustó cuando sintió sus labios rozar los suyos, suavemente pidiendo permiso. Tanta ingenuidad había en la situación, el hablaba sin saber de que hablar y se acercó sin saber si acercarse.
Sus labios se complementaban, se absorvian, se endulzaban con miedo y sorpresa, con rapidez al principio y luego, luego despacio. Un beso largo, eterno como quien quiere la cosa. Un beso que perjuraba encontrar esos labios, no otros. Un beso que esperaba con ansias encontrar los labios perfectos y no de alquiler, diría ella. Lunática, siempre esperando el impacto sin traer a ella siquiera con señas lo que quisiese tener. Siempre esperando.
Beso de una pasión infinita, quién acaba de conocer a la persona indicada pero con miedo no se anima a gritar 'te he buscado durante todo el trayecto, donde te has metido!' luego de haber sufrido el invierno en los labios, no el infierno, solo el invierno. El invierno de quién cree que la helada es la helada y no hay abrigo provisorio que lo tape, sino un solo lugar donde alojarse. Entendéis? Perdió la cabeza, tal vez.
Tranquilo la tomo de las mejillas, no quiso soltarla por miedo perderla. Por miedo a mirarla y que ella simplemente le sonriera de la forma en que hacia, de la forma de decirle 'solo fue eso, un gesto, un adiós y eso nada más'. La conocí y supe que esa forma nunca le habia gustado pero era su forma, temerosa, de decir 'es mejor así, para mí y para vos'
La tomo, acarició ambas mejillas con ternura durante un largo tiempo como aquel beso, el tiempo volvió a congelarse. Sus amigos reían atrás empujandola contra él una vez el beso habia acabado, no importa decirlo, pero ella sintió ganas de volver a besarlo y sentir que no habia nadie más allí pero en su forma, sonrió mirando al suelo y volviendo a mirar sus ojos, su sonrisa brillante que hacia minutos intentaba dejar se observar, canalizandose en sus palabras, que a ninguno de los dos importaba demasiado.
No habia sido presa de nadie. Se habia sentido como el primer beso, lleno de inocencia y nada de 'toco y me voy' de los que odiaba y no permitía.
Ella lo abrazó fuerte y besó su mejilla de la misma forma, rapido evitando la verguenza.
Se sentó en el pasto, donde recordó ambos habian estado hablando ahí sentados.
Se acostaron tirandose sobre el pasto sin importar, los dos sonriendo mirando el cielo en silencio.
Ella se acostó y él, observandola se acosto de costado.
¿Habia notado alguna vez la sonrisa que tenía? tan grande, tan iluminada.
Esa repentina noche, llena de caricias que endulzan el alma, ella olvidó todo menos su sonrisa.
Sus ojos, su boca. Las sentía acurrucarse en el alma, limpia.
Se miraron y durante ese eterno momento, aunque no se dijeron nada, supieron que estaban completamente locos, llenos de algo que no entendían.
Se miraron, acostados ahí, sonriendo. Ella cerró los ojos, él la acarició. Acarició sus piernas primero sin ninguna mala intención, pensando absorto , sus caderas, sus brazos, su cuello, sus mejillas y se quedo en sus brazos. Ella se acercó hablando. Habian puesto distancia desde el beso. y lo abrazó en el pasto con tanta felicidad acumulada que le salió una carcajada en medio de la charla absurda sobre no recuerdo qué.
Se veía hermosa, se sentía hermosa y él, él lo creía.
No recuerdo que se dijeron en ese última mirada, no recuerdo las palabras que utilizó para decirle que sentía algo extraño en el pecho que jamás habia sentido.
Recuerdo que él le besó la frente y ella se levantó después, acorralandolo por ambos lados sobre él y decidida, totalmente decidida lo besó como si fuese la última vez. No por impulso ni por locura. Tal vez por la ultima si.
Estoy seguro que lo hizo por un poco de 'amor' y por miedo, por miedo a volver a escapar a la vida y dejar tomar las riendas al maldito destino, al absurdo destino que quiere hacer todo por el mismo.
Era la situación perfecta para reirse a carcajadasde lo idiota de la vida, las tantas veces que se habia burlado de ella. Pero eso no lo pensó.
Sólo, sintió esos labios. Calidos y tranquilos.
Sólo sintió, tocó la paz en el aire y quiso quedarse en el momento. Quiso jamás despertarse.
Sus labios se complementaban, se absorvian, se endulzaban con miedo y sorpresa, con rapidez al principio y luego, luego despacio. Un beso largo, eterno como quien quiere la cosa. Un beso que perjuraba encontrar esos labios, no otros. Un beso que esperaba con ansias encontrar los labios perfectos y no de alquiler, diría ella. Lunática, siempre esperando el impacto sin traer a ella siquiera con señas lo que quisiese tener. Siempre esperando.
Beso de una pasión infinita, quién acaba de conocer a la persona indicada pero con miedo no se anima a gritar 'te he buscado durante todo el trayecto, donde te has metido!' luego de haber sufrido el invierno en los labios, no el infierno, solo el invierno. El invierno de quién cree que la helada es la helada y no hay abrigo provisorio que lo tape, sino un solo lugar donde alojarse. Entendéis? Perdió la cabeza, tal vez.
Tranquilo la tomo de las mejillas, no quiso soltarla por miedo perderla. Por miedo a mirarla y que ella simplemente le sonriera de la forma en que hacia, de la forma de decirle 'solo fue eso, un gesto, un adiós y eso nada más'. La conocí y supe que esa forma nunca le habia gustado pero era su forma, temerosa, de decir 'es mejor así, para mí y para vos'
La tomo, acarició ambas mejillas con ternura durante un largo tiempo como aquel beso, el tiempo volvió a congelarse. Sus amigos reían atrás empujandola contra él una vez el beso habia acabado, no importa decirlo, pero ella sintió ganas de volver a besarlo y sentir que no habia nadie más allí pero en su forma, sonrió mirando al suelo y volviendo a mirar sus ojos, su sonrisa brillante que hacia minutos intentaba dejar se observar, canalizandose en sus palabras, que a ninguno de los dos importaba demasiado.
No habia sido presa de nadie. Se habia sentido como el primer beso, lleno de inocencia y nada de 'toco y me voy' de los que odiaba y no permitía.
Ella lo abrazó fuerte y besó su mejilla de la misma forma, rapido evitando la verguenza.
Se sentó en el pasto, donde recordó ambos habian estado hablando ahí sentados.
Se acostaron tirandose sobre el pasto sin importar, los dos sonriendo mirando el cielo en silencio.
Ella se acostó y él, observandola se acosto de costado.
¿Habia notado alguna vez la sonrisa que tenía? tan grande, tan iluminada.
Esa repentina noche, llena de caricias que endulzan el alma, ella olvidó todo menos su sonrisa.
Sus ojos, su boca. Las sentía acurrucarse en el alma, limpia.
Se miraron y durante ese eterno momento, aunque no se dijeron nada, supieron que estaban completamente locos, llenos de algo que no entendían.
Se miraron, acostados ahí, sonriendo. Ella cerró los ojos, él la acarició. Acarició sus piernas primero sin ninguna mala intención, pensando absorto , sus caderas, sus brazos, su cuello, sus mejillas y se quedo en sus brazos. Ella se acercó hablando. Habian puesto distancia desde el beso. y lo abrazó en el pasto con tanta felicidad acumulada que le salió una carcajada en medio de la charla absurda sobre no recuerdo qué.
Se veía hermosa, se sentía hermosa y él, él lo creía.
No recuerdo que se dijeron en ese última mirada, no recuerdo las palabras que utilizó para decirle que sentía algo extraño en el pecho que jamás habia sentido.
Recuerdo que él le besó la frente y ella se levantó después, acorralandolo por ambos lados sobre él y decidida, totalmente decidida lo besó como si fuese la última vez. No por impulso ni por locura. Tal vez por la ultima si.
Estoy seguro que lo hizo por un poco de 'amor' y por miedo, por miedo a volver a escapar a la vida y dejar tomar las riendas al maldito destino, al absurdo destino que quiere hacer todo por el mismo.
Era la situación perfecta para reirse a carcajadasde lo idiota de la vida, las tantas veces que se habia burlado de ella. Pero eso no lo pensó.
Sólo, sintió esos labios. Calidos y tranquilos.
Sólo sintió, tocó la paz en el aire y quiso quedarse en el momento. Quiso jamás despertarse.