miércoles, 20 de junio de 2012

Secretos entre manos tibias.

-Creo que imagino el enroscarme en tus brazos porque a la única persona que estoy esperando es a vos, te necesito en cada momento no importa que esté riendome o en cualquier lugar, necesito decirte temprano, que no hay cosa que me guste más que la primera vez que nos acostamos juntos. Sin mirar a nada más, en esa pequeña habitación. A penas rozandonos los cuerpos. Sin un juego de seducción sino, una intriga en el aire. Quizá fue la primera vez que estube segura de haber encontrado a alguien que podia hacerme llorar con fácilidad sin siquiera estar en sus brazos, con el simple echo de saberlo mal. Nos acostamos como en los libros donde los niños se acuestan a jugar mientras esperan que la discución acabe. Pero habia paz y tenia ganas de tocarte y sentir de que están hechos los momentos. Sentir que puedo mirarte a los ojos sin decirte, mencionarte que el temblor está afuera. Eso sentí, sin tocarnos, a penas el sentir que estás sentado ahí, sin saber si debo sentirme intimidada cuando en realidad la armonía era única.