domingo, 26 de febrero de 2012

Soledad, entre otras cosas.


 Fumó. Cayó y volvió a reír a carcajadas. Se acostó, miró el cielo, volvió a sentir el silencio. 
Jamás había creído en eso de sentir soledad.
Hasta hacia ratos el aire que acariciaba su rostro le había parecido cálido. 
¿Cuanto más puede contradecir el tiempo?
A veces, sentia la necesidad de sentir más amor de lo habitual. Alguna sonrisa a causa de ello, algún tirón, causa o efecto.
Quizá estaba rematadamente loca por la libertad aún y la soledad relampageaba de vez en cuando como esa noche. 
Jamás se planteó si eso afectaba su felicidad en algún punto, creia que no.



Mentime que la vida no es tan cruel. 
Ella se fue como llegó, sin nada...