jueves, 2 de agosto de 2012

Vivimos en el desencuentro.

(Nada, algo que sentí en su momento, alguna ficción)

Ahora, uno de los dias mas soleados después de terminar el invierno para ambos, siento la helada contra el rostro, apagar mis ojos.
Los dias que debí extrañarte tanto, con tanto calor entre los brazos, arrazan contra el ahora envalijando mi alma, dejándome un vacío interno en el café de las doce del mediodía tan profundo que olvido mirar a la cara de la gente cuando me habla de tonterias; no puedo sonreir por varias de esas razones. La principal, que no deberia decir que sos vos, es el olvido contra mí.
Y aunque este escribiendo, no sé que decir ni, obviamente, porque las pesadas lágrimas se rebelan, se exiben! Sabes que lo odio? Estar escribiendo, con otro café, te diria el tercero, con un vacío entrecerrado que se siente más en la garganta cuando quiero golpear algo culpa de las torpes e infantiles lágrimas que me buscan.
Quiero decir, mierda! Porque no estás cuando te necesito? Y realmente te necesito porque siento una distancia inmensa entre tu alma y mi cuerpo. Y otras tantas cosas más, que nunca sé de donde vienen, cuando explotan o si se van.
Siento que me lastimás, y también ganas de echarte culpa. Nada es tu culpa, siquiera el caos de haberme creído tus besos.