domingo, 25 de marzo de 2012

Escuchar un viejo blues.

Puede que, la lluvia sea parte del deseo excitante de volver a verte sin tocarte, solo notarte. Sugerirte palabras en el viento, sentir tu beso en la frente y no volver a olvidar que la soledad no es parte de mí. Si no de la persona 'victima' que quiere amor a tiempo.
Es que un día de lluvia, juego a extrañarte aunque nada fuese así. Las cosas clásicas, el modernismo de los desastres estúpidos que intentan arruinarlo todo. Clásicas como cuando nos sentábamos a escuchar un blues. Con mi cabeza en tu pecho, dijimos nunca ser iguales a los demás. No sé si lo somos, ni si lo fuimos.
Cantamos hasta que nuestras gargantas pedías 'basta' porque me sentía mal o porque estábamos felices por ahí.
Lloré, soñé y huí de lo clásico. De la rutina, exploté, me explotó toda la mierda que llevaba en la cabeza, las personas y la falsedad.
Me tiene harta la falsedad, la victimización, mis limites y algunas veces todo. Los sueños. La droga. Los marionetas que son a veces las personas. Todo o nada.
Puede que un día diga 'tengo ganas de matarme' mientras escucho un blues en el sillón de dos. Pero no lo haría, no por cobarde, no por vos ni por la gente.
De día soy feliz, por más que hele el tiempo, las muecas, el adiós y los hipócritas.
A veces soy feliz.