sábado, 18 de julio de 2015

Me hiciste vulnerable.
La forma correcta de decirlo es : llegue a amarte tanto que me encontré con la parte más frágil de mí.
 Llegue a sentir tanto mirandote a los ojos que me perdí en esa parte tan frágil de mí.
Una niña.
Inocente.
Me estoy replanteando mi fuerza pues cuando te ví me sentí totalmente desnuda ante ti.
No voy a decir que no me gustaba pero estoy segura que no me gusta perder la fuerza.
Quiero ser la mujer y no la niña.
Junto a vos, en tu espejo se colmaron todos mis miedos.
En tu mirada. Deje que vieras todos mis miedos.
Por eso el silencio.
Sin querer me abrí a vos. ¿Vos no querias?
Sin querer me abri y te deje palpar mi dolor.
Es por eso el silencio.
Ahora siento que jamás quisiste mirar mis miedos.
Jamás pudiste entender mis ojos.
y ahora
ahora tengo miedo de mirarte  y no encontrar nada.
Y me levantó con la sensación de que tus ojos jamás volverán a mirarme de la misma forma.
¿Los mios tampoco?
Ojalá te hubiese dicho en el momento, con tal vulnerabilidad encima, que te quería.
Ahora
hay 8 paredes de por medio y quizás jamás vuelvamos a ser los mismos
aunque vos y yo lo intentamos,
no con todas nuestras fuerzas, como siempre,
volver a ser esa porción 
de lo que sea que eramos.

Ojalá
pudiera de todas formas decirte que me he levantado cada mañana pidiendo por tus ojos nuevamente
nunca pude sacarmelos de encima
hoy, me convencí de que era la persona más vulnerable frente a ellos
¿Quiero seguir siendo asi?
El hecho es que no pienso en eso, no temo tanto eso,
sino la distancia,
sino el espacio que siempre nos ha dividido de tan dolorosa forma
pienso,
que llegará el momento en que te vayas porque no puedes más,
o te quedes simplemente porque ya no sientes que te aprieta tanto el pecho, que te duele tanta distancia,
te quedes
porque ya no hay absolutamente nada por lo que luchar (quizas es ese momento)
ya no hay,
ahora somos dos personas que se conocen que se quieren que nunca hubo y que nunca habrá.

Tengo miedo.
Temo
Que tanto amor me haya echo tanto daño y así, sin más,
me abandona y se me va de las manos
a  dos cobardes que ya no se miran ni se tocan
que intentan reanudar el habla poniendo limites inconscientes
los que nunca se dijeron
la verdad.

¿Ya no hay tiempo para la verdad?
El juego está cada vez más estúpido