jueves, 11 de octubre de 2012

Ella escribió:

Eran las 3 de la mañana cuando apareciste en la habitación, mojado, frente a mí y te sentaste.
Me miraste ahí,  acostada en el suelo, miraste cada uno de mis movimientos, te sentí, ahí. No pregunté quien te habia dejado entrar ni porque estabas mirandome. 
-Sos hermosa.- te escuché decir. 
Sin mirarnos a los ojos, supe que me dolia.
'no lo soy' quise en algún momento de ese instante repetir del pasado y que me abrazes como el hermano mayor, no importa cuan mojado estés.
Si me preguntaras, preferiria que dijeras algo más eterno y  más puro, con todas las vocales y todos los sentidos que nunca creiste o dijiste no creer. 
Sin embargo aunque no dijeras absolutamente nada te juro que jamás olvidé el minuto que nos miramos a los ojos y supe  desde esa sonrisa que lo que dolia y temía, era amor.