lunes, 30 de enero de 2012

La ultima linea de la vida, la fecha de caducidad.

Hay una fecha de caducidad para todo, tambien para las historias de amor, para los libros y para las mismas personas, sólo seria simple y sinsentido sino nos aferraramos a ciertas cosas, la vida seria un punto y aparte tras otro, sin gracia. No arrancarias hojas y las romperias a pedazos. Cuando las cosas 'vencen' las remplazamos. Pero no todo en la vida se puede reemplazar. Tube un pequeño gato negro al que llamaba solo 'negro' no sabia que a la semana ya no estaria y luego de años, sin pensarlo tendria otro igual e injustamente, cuando aún creia en la justicia y lloraba por algo que 'no debia llorar', lo llame negro. 
Erronea comparacion porque son cosas de la vida que hacemos sin pensarlas, que no duelen a nadie y que, no las pensamos. Pero quizá cuando eramos quequeños preguntabamos ante cualquier tonteria que nos hiciera daño ¿Porque hay tanta maldad?
Lo que en realidad nadie nos enseño, por lo menos a mi, es que no es malo dejar pasar la vida. Es malo no aceptar un adiós. Es frustrante, es asquerosamente doloroso no aceptar cuando algo se va. Pero cuando ese algo es importante, no lo olvidamos. Y es ahi cuando, no lo podemos reemplazar de ninguna manera.
Creo que me di cuenta que siempre hay cosas que no podemos dejar ir en algun momento de la vida. Y se estancan, y molestan. Es esa clase de cosas como un libro que un dia dejás tirado cuando meses antes estabas ansioso por una gran idea que queria escribir, como un aspirante a escritor todavia. Lo dejás ahi y no se acaba nunca. Puedes volver a ver un dia y sentir mil formas de sentir. Y tratarlo de escribir o lo quemás. Solo, un sueño. Un sueño es esa clase de cosas que no olvidas y de una manera u otra, se estanca entre las demás cosas en tu cabeza. Pero tiene fin en el momento en que fracazas, en el momento en que sucede, tiene fin aunque jamás se olvida. Como la vida de alguien más, como un buen libro y un inolvidable amor. Todo se vence, caduca. Pero no siempre de los siempres, llega a olvidarse. Mucho menos, cuando es un papel importante.