domingo, 15 de marzo de 2015

Tenía esto guardado en la memoria...

“Lo que no entendemos es por qué eso tiene que suceder así, por qué nosotros estamos aquí y afuera está lloviendo. Lo absurdo no son las cosas, lo absurdo es que las cosas estén ahí y las sintamos como absurdas. A mí se me escapa la relación que hay entre yo y esto que me está pasando en este momento. No te niego que me esté pasando. Vaya si me pasa. Y eso es lo absurdo.”
—  "Rayuela" - Julio Cortázar.

El grito.

Nunca fui consciente de necesitar tanta fuerza. Quizás las necesité antes, pero hablo desde la consciencia. Desde el mirar para afuera, respirar y ser participe de como se cae el mundo pieza a pieza. 
Yo, mujer, puedo ver con mis propios ojos y dejar de evadirlo. La caida del muro.
Estvue tanto tiempo diciendo que estaba todo bien ¿Como pude soportar tanto tiempo diciendo que estaba todo bien?
Me da tanto miedo la vulnerabilidad que me asquea. Me da arcadas el simple echo de verme echa pedazos. Me da tanta impotencia que todo este siendo un copmpleto caos. 
No puedo mentir ya: mi cuerpo. Mi alma, mis ojos, mis sensaciones. Absolutamente todo ha colapsado. 
¿Te has dado cuenta que mis letras ya no son las mismas? Ni siquiera puedo escribir como la de antes. Escribo, tomo el lapiz, el papel, con el temblor en las manos, horripilante. Toda yo está condicionada por un mounstruo. 
Decime, qiue alguien me diga porque hasta ahora no se lo he preguntado a nadie. He levantado la cabeza lo más que pude. He llorado en silencio de esas lagrimas que brotan sin uno ser dueño, he maldecido en la Iglesia haciendome pequeña en algún rincón, en todos los rincones donde no llegue a ver nadie. Jamás, hasta ahora lo he dicho pero quiero gritarlo incluso. 
Tengo miedo. 
Quizás la gente lo sepa, quizás no haga falta decirlo porque soy una mujer frágil. Digo mujer, todo el tiempo digo mujer pero es que si me ves parezco una niña. Si me ves a los ojos parezco una pequeña. 
No hace falta decirlo quizás, hace falta gritarlo también.
Gritarlo. 
Estoy muy asustada a todo lo que pueda llegar a pasar. 
A no ser lo suficientemente fuerte para afrontar esto que me ha consumido durante años y nunca supe reconocer. Nunca colicionó tan de golpe, tan fuerte.
Somos tan fuertes, me digo. 
Quiero creerlo, quiero creer que cada día no va consumirme más y más y más. ¿Es que lo ha estado haciendo silenciosamente? ¡Es que lo he estado ignorando durante tanto tiempo como me han dicho?
Quiero creer que es el comienzo del fin, por fin. 
Quiero creer que hay que darle al tiempo su lugar y al buscar encontraré mi lugar. 
Me lo merezco, me merezco 

Despues de todo, ¿No he caido tantas veces y me he levantado? 
Esta caida puede ser la más grande, la más pura, la que he evitado durante tantos años, la que no he visto llegar, la que no supe como encontrar salida. Esta quizas a sido la caída que tendría que haber sido hace mucho y no fue. ¿No es eso bueno? 
Quizás la luz que parpadeaba de a ratos en mi vida, esa luz que era, comience de a poco a ser definitiva si le encuentro la vuelta.
Tengo fé. Tengo miedo y fé al mismo tiempo, a destiempo, en diferentes direcciones. 

No lo sé, lo únicop que sé con certeza es que la tormenta ya esta desatada.

Maldigo el día en que me dijeron que era una tormenta. 

No puedo decir quizás, tenían toda la razón.

Quiero que la calma me encuentre.

 Quiero eso y nada más.

 

 

jueves, 12 de marzo de 2015

Un recuerdo tuyo se me cruzó entre charla y charla. No importa de que hablabamos, hubo un silencio y recordé. Recordé haber sentido lo que siento ahora, por vos, por tu culpa. Pero no era tu culpa, era mi culpa. Sentí tus ojos clavados en mi preguntandome. Sentí miedo, sentí odio, sentí ganas de irme. Ahora, ahora que no estás siento haber sido una dificultad. Ahora siento necesidad de abrazarte y decirte que he sido una dificultad, no solo contigo, conmigo. Me acordé de vos y pensé en que lo único que quería era pedirte perdón y abrazarte, aunque doliera.

miércoles, 11 de marzo de 2015

"A qué hora empezó la desgracia? No quiero saber. No quiero más que un silencio para mí y las que fui, un silencio como la pequeña choza que encuentran en el bosque los niños perdidos. Y qué sé yo qué ha de ser de mí si nada rima con nada."
Alejandra Pizarnik

martes, 10 de marzo de 2015

No sabes cuanto extraño mi calma.

Siempre.
Vuelve.
El mismo punto, el mismo dolor. La misma explosión.
Cada vez más grande, vuelve. Vuelve cada vez... más daño. Cada vez más temblor, más intensidad.
Volvió el llanto. Y los miedos.
Escribo, rigida, vuelvo a perderme.
Estuve dando vueltas en la misma ciudad sin saber donde estaba.
Lloré en los brazos de una señora en quién creo mucho, no sé porque ahí.
Aún, después de llorar tanto, tengo lágrimás en mis ojos, apunto de salir.
Un nudo interminable en la garganta.
Un nudo que cada vez... aparece con ganas de quedarse.
Rigida.
Pretendo la soledad absoluta.
No puedo vivir sino en la soledad absoluta.
Pero aún esa soledad me hiere.
Que absurdo.
Siento mi cuerpo contraerse como si fuese peligroso estar al lado de alguien que me ha cuidado tanto.
¿Miedo a que?
¡Miedo a que?!
No me dice nada. Se representa el miedo en forma de nervios, de ansiedad acumulada, de llanto.
Me quiero ir.
Otra vez estoy escribiendo en forma de grito.
Otra vez... otra vez y otra vez.
Y me lastima no poder ser la misma.
Estallando en mil formas. Estando y no estando.
No spe a donde quiero llegar.
En todos los sentidos. No estoy pensando.
Estoy temiendo todo el tiempo. Temiendo cosas absurdas. Pensando en cosas sin sentido. ¿Podría solo sentarme al lado de alguien a quien quiero sin sentir estás inmensas ganas de escapar? ¿Podría quedarme sentada sin pararme a pensar todo esto? ¡Podría tan solo volver a ser yo?
Hace un día corrí tan rápido que aparecí sobre sus brazos... como una mendiga. Ahí, me descubrí llorando por un hecho que paso hace más de dos años. Ya no sé cuanto pasó. Lloraba por haberlo perdido, lloraba porque me había  dejado. Lloraba porque no habia con quien reir, aunque habían varias personas con quién reir. ¿Porque lloraba por él?
Lloraba por mí. Por mi patetica existencia y mis miedos irracionales. Lloraba porque no sabia a donde escapar. Porque si escapaba estaba siendo cobarde de nuevo, porque me dolía ser tan cobarde. Porque me dolía mucho ser así. Ser así de nuevo. Sentirme así de nuevo. Porque me convencí de que esa era yo. De que esa mierda era yo.
Pero no soy yo. Yo no soy eso. Esos son mis miedos. Todo eso son mis miedos convertidos en una poderosa masa que me conducía  la locura, al extasis, al escape. Una y otra vez.
Y nunca jamás me sentí de esa forma cuando estabas vos, quizás por eso me permití llorarte también a vos.
Pero no, la culpa es mia. Por más que no quiera la ansiedad me está comiendo... se está comiendo una parte de mí y eso me asusta. Es una cadena interminable, un circulo vicioso: me va comiendo y yo voy rescatando mis pedazos y esta vuelve e intenta comerme.
Siempre fui yo.
¿Como puedo hablar de fortaleza así, después de haber llorado dias enteros? Me pregunté. Como puedo ser tan hipocrita, me grité en ese trecho de tiempo en el que si mi corazón palpitaba un poquito más rápido podía llegar a darme un ataque.
Puedo, lo sé, puedo hablar de fortaleza porque estos demonios aún no me ganan.
Me aferro a unas pobres palabras hace años. Unas pobres palabras que me dijeron que soy más luz de lo que pienso. Ahí, en su cama. Cuando lo quise mucho.
Ayer me dijeron que soy más tormenta que esa ansiedad, y lo sé, quién me conoce lo cree. ¡Porque no podría creerlo si sigo viva?
La ansiedad se esta comiendo mucho en mí pero soy fuerte todavía un poquito más.
Mirame, diciendo esto con la espalda dura, con el cuello duro. Con los ojos clavados en el teclado, con la garganta sin respirar. Tragando fuerte.
Estoy todo el tiempo, todo el tiempo luchando porque ya no se va.
Eso em da miedo.
Todo esto me da miedo porque nunca me sentí tan presa.
Siempre un poco, nunca tanto.
No me puedo permitir más huirle.
Ya me destrozo. Ya me hizo caer y llorar durante días enteros, todavía quiero, todavía podría seguir llorando.
Quién me toca, quién me siente sabe que todavía tengo ojos para seguir escupiendo todo esto.
Soy mitad yo, mitad ella.
Quiero con todas mis fuerzas ser yo de nuevo y no tener que esconderme cuando se me viene encima. Y quedarme. Quedarme. No irme , No escapar.
Estoy temblando de nuevo, Con una sonrisa a medias.
Me da gracia la ironía. Me da gracia tanto miedo irracional. Una vez se va me dan inmensas ganas de reirme por lo patetico que puede llegar a ser.

Aún no se donde quiero ir. En ninguno de los sentidos.
Siquiera sé a donde quiero llegar escribiendo esto.
Pero respiro. En todos los sentidos.
Estoy respirando con los ojos rojos y el pecho revuelto, un poco, pero respiro.
Y si respiro es porque... todavía falta mucho.

Las personas siempre han confundido esto con depresión.
Yo nunca me he querido morir. Siempre quise vivir, aún más cuando estoy así, con los miedos rondando, haciendome vigilancia. Yo siempre he querido vivir. Pero vivir bien. No así. Así.
Vivir sin tartamudear como ahora. Quiero salir a la calle sin sentir que me falta el aire, sin sentir que me estoy aguantando las ganas de respirar. Sins entir que tengo a alguien respirando atrás mio, apunto de atacar. Sin sentir que se rien, que me ven siendo Bambi y les asusta. A mi me asusta más, gritaría. Gritaría pero estoy ocupada siendo Bambi.
Estoy ocupada teniendo tanto miedo, tanta ansiedad, tanta angustía que no puedo ser yo en ningún momento.
Incluso vigilando que no me miren.
Paranoia.
Ya no sé.
Quiero volver a ser sin mis demonios apareciendo por lo menos una estación cada año para parar el tiempo entero, para parar mi vida, hacerla mierda y luego, con suerte irse.



jueves, 15 de enero de 2015

Let her go.

No hace falta que leas tanto desvario. Lo perdí. Es suficiente. 
Esta estúpida chica triste volvio a perder lo que ama por miedo. Cuantas veces más paso? Muchas.
Pierdo mucho antes de dejarlo que se quede. Le escapo, lo mato. Mato todo sentir con acciones irreparables. 
Y aqui estoy. Tratando de encontrar explicación y algo más para no morir. 
Sintiendo como duele un poco, pero duele más cuando le duele a él.
Por eso siempre me voy antes, no llego a amar pero tampoco llego a lastimar a nadie.
Mi manera de amar da asco, una y otra vez. 
Por ese preferí que me llame zorra sin rencor. Porque cuando siento es más doloroso que esas estúpidas palabras vacías que dice la gente a una mujer por acostarse con alguien sin sentir todo este sentimiento erroneo.
Me merezco no sentir, le diría, porque soy una equivocación tras otra, cuando amo.



Casi nunca es suficiente


Te quedarías si me vieras? Estoy aqui escribiendo en un papel sin gracia con el vestido de vieja que tanto odias, con los lentes que mirabas con curiosidad, con el cigarrillo esperando en el cenicero y un té verde enfriando. Dibujo los bordes del papel llenandolo de ojos extraños, nunca me preguntaste que significaban. No lo sé te diría. Me pongo a pensar ¿Alguna vez te interesaste en algo que fuese mio? Nunca lo dijiste. Nunca dijiste totalmente algo. Nos rodeaba el silencio. Tus ojos, a veces me decian 'vení' y sonreiamos porque sabiamos ver un secreto entre los dos. Pero no era suficiente. ¿Es culpa mia? De ese poco, te daba nada. ¿Vos realmente me dabas algo? El amor no es así, quiero creer. Sentí que no podía vivir sin esa sonrisa, sin esos ojos que me miraban con admiración, sin tus brazos ni tus manías. ¿Alguna vez te dije esto? ¿Te dije alguna vez que prefiero verte sonreir con otra a verte triste por mi?
Siempre lo hice, con mis acciones, siempre lo dije. Me viste con alguien más. Me viste escapar a tus labios una y otra vez ¿Te herí? ¿Fue suficiente eso?
El amor no es así... pues deberías saber que yo no sé nada del amor pero al mirarte lo supe, supe que te quería y que no podía. Mis rejas se abrazan a mi piel, mis hombros se tensan y suspiro. Suspiro y no sabes porqué. Incluso me asombro de en este momento no haber largado una sola lagrima pero me gustaria explicarte mis acciones, me gustaría incluso que supieras que no lloro porque no lo merezco. He cometido este error un millón de veces. Me enamoré le diría a alguien más cuando ya es tarde. Me enamoré en silencio y vi como te ibas, poco a poco, sin hacer nada. Haciendo todavía todas las putadas que se pueden quien sabe porqué. Me arrebaté las emociones de un solo saque y besé labios frente tuyo para olvidarte. Besé labios cuando no quise para que me vieras, lo hcie para que te quedaras, ironicamente. Y cuando te besé, desistí. Desistí. Es porque temo, temo amarte tanto y me voy. Me voy porque no te merezco y porque tus acciones me dicen poco, odio que seas silencio cuando también yo lo soy.
Cometí este error un millon de veces, pero la persona nunca entendió. ¿En serio considero una opción ser entendida? Lo lastimé quizás, en silencio, todo fue sucediendo en silencio. Nos escapamos una noche, nos abrazamos y nos quisimos los dos en silencio. Al amanecer mentí. Lo miré a los ojos con frialdad. Cometí erroneamente el amor así.
Antes incluso unas dos o tres veces lo hice así. Jugué con miradas e ilusiones pero creeme, nunca senti tanto por alguien al distanciarme.
El porque de la distancia: hay un vacío en esta parte del papel, querido. Puedo justificarme diciendo que no sé amar. Intentaste guiarme incluso pero fui cayendo en el error otra vez. ¿Como me disculpo ahora?
¿Te quedarias si me disculpo?
Casi nunca puedo, casi nunca llego, casi nunca es suficiente mi forma de amar. Mi forma de estar. Tiemblo.
Me he sacado el amor de los labios para besar labios frios sin caras. Ni siquiera sé porque.
No merezco tu amor ni tu sufrimiento, quizás por eso te dejo ir. Quizás por eso he dejado ir cada rostro que habita todavía en mí. Cada uno de los rostros que miré penetrante.
El tuyo, cariño, esos ojos tristes que todavía quiero mirar, los estoy dejando ir y me duele. No te escribiría si no doliera. El error fue dejarlo entrar un poco con gracia, un poco sin darme cuenta. Nunca lo dejé entrar del todo. Y duele estar tirada sobre la silla ahora mismo. Con el vestido de vieja, sin novedad de vos. Con la cuidad afuera derrumbandose con la lluvía, sin saber de vos. Quisiera ir corriendo, sé donde estás.
Soy una loca sin remedio, te diría. no sé que puedo hacer. No sé el porque de mis distancias y quizas conosca un poco el porque de las tuyas.
¿Quien perdonaría todo esto?
El cigarro ya se ha consumido y no sé como seguir justificando este ir y venir. No sé. Mi cabeza se muere por guardar silencio sobre la mesa y yo sigo, quejandome de este vaivén que yo misma cree.
¿No te quedarías pienso, porque quiero que te quedes y hago todo por que te vayas?
No te quedaste, repito, porque estoy segura que no volverás después de todo. No volverás a caer en este juego que soy, que te doy. No entiendes mi manera de alejarte y de pedirte que te quedes, ni yo lo hago pero pienso en el miedo y en las tantas veces que lo he hecho. Pienso en mi, me sé estupida y orgullosa. Me sé insegura y triste después. Vos lo sabes. Pero no entiendes. No tienes porque entender ni yo pedirte nada. El amor no es esto...
estoy excelta de él.